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viernes, 11 de febrero de 2022

Historia Amazónica y extractivismo

LA HISTORIA AMAZÓNICA Y EL EXTRACTIVISMO


Aquí les comparto mi análisis de la historia del extractivismo en la Amazonía desde tiempos ancestrales, con el fin de entender lo que actualmente sucede en la provincia de Morona Santiago y que ha provocado la muerte de un compatriota policía. Antes de emitir cualquier comentario, les pido que lean. Se aceptan opiniones, pero no insultos. Debido a lo complejo de la historia, lo haré en dos partes.

AMAZONÍA PREHISPÁNICA

La selva amazónica de América del Sur es un lugar que ha sido poblado desde hace 12.000 años. Algunas hipótesis señalan que estos primeros pobladores llegaron a esta zona procedentes de la cuenca del Río Orinoco y de la Guayana venezolana y otros de los Andes ecuatoriales.

Lagoa Santa, ubicado en el estado de Minas Gerais en Brasil, cuya antigüedad es de 10.000 a.C. es uno de los sitios arqueológicos más antiguos y que despertó el interés de innumerables arqueólogos, aventureros y huaqueros a lo largo del siglo XX.

En el Alto Amazonas, es decir, en la parte que comprende Colombia, Ecuador y Perú, hay evidencias de poblamiento desde el año 8.000 a.C. 

Las culturas asentadas en la zona de várzea alcanzaron un desarrollo técnico y material superior a las que habitaron tierra firme (Alonso, 2002).

En la cuenca del río Napo debieron vivir pueblos de cazadores-recolectores, cuyo modo de vida se debía al extractivismo de recursos que les permitieron la sobrevivencia. La agricultura propiamente dicha, habría aparecido posiblemente en los alrededores del lago Ayauchi, ubicado en la provincia de Morona Santiago, en cuyos sedimentos se encontraron fitolitos de maíz datado en 4.000 a.C., aunque nuevas investigaciones señalan que hacia el año 500 a.C. incrementó la deforestación de la selva para expandir la frontera agrícola. Otro de los productos base para la alimentación amazónica es la yuca (Manihot sculenta)

Hacia el año 3.500 a.C. se desarrolló en la Amazonía sur del actual Ecuador, una civilización conocida por los arqueólogos como Mayo-Chinchipe y que habría ocupado los territorios de Zamora Chinchipe (Ecuador), San Ignacio, Jaén y Bagua (Perú). Aquí se ha encontrado cerámica que es considerada de las más antiguas del continente, así como evidencias que revelan el cultivo del cacao más antiguo de América.

Por la misma época se desarrollaron en la cuenca baja del Amazonas varios pueblos de concheros o "sambaquis" que construyeron montículos construidos a partir del consumo de mariscos y de la eliminación de las valvas. Eran alfareros y se dedicaban a la extracción de recursos naturales, así como a la caza y la pesca, lo cual les permitió sobrevivir por miles de años. Hacia el litoral del Brasil se desarrolló el pueblo Tupí-Guaraní, de quienes se sabe que practicaban la rosa y quema para tener territorio libre para sus cultivos, así como para sus sitios sagrados, lo que implica que ya iniciaron la deforestación en la selva.



Hacia el año 500 d.C., en la isla de Marajó, localizada en el delta del Amazonas hacia el Atlántico, se desarrolló un cacicazgo con una marcada organización social y religiosa, además de crear una cerámica ritual cuyos diseños guardan muchas similitudes con las cerámicas del Alto Napo en el actual Ecuador. Se estima que en esta isla llegaron a vivir más de 100 mil personas que se dedicaban a la caza, pesca, agricultura y alfarería. El cultivo del maíz llegó procedente de Venezuela y Colombia.

Con estos datos sueltos podemos darnos cuenta de que a lo largo de milenios, varios pueblos vivieron en la selva amazónica, desarrollaron su cultura y sus formas de vida particulares, para lo cual debieron dedicarse a una economía extractivista como principal fuente de recursos para su subsistencia.

Hacia el siglo XVI, con la llegada de los conquistadores españoles y portugueses, se produjo una nueva intervención en la selva y con ella, llegaron varios cambios culturales. Los primeros grandes viajes de los que se tiene noticia fueron los que realizaron los españoles Gonzalo Pizarro y Francisco de Orellana entre 1541 a 1542 desde Quito y que finalizó con lo que se ha dado en llamar erróneamente "descubrimiento del Río Amazonas". Otras expediciones importantes fueron la de Diego de Vergara en 1541 hacia el oriente de las provincias de Azuay y Loja denominadas Bracamoros y Yaguarzongo. En 1548, Alonso de Mercadillo, fundador de la ciudad de Loja, fundó de igual manera la ciudad de Zamora. Por su parte, Hernando de Venavente fundó Logroño de los Caballeros y Sevilla de Oro. Así poco a poco se inició la conquista europea de la selva amazónica. Sin embargo, pese a que las órdenes religiosas establecieron varias misiones religiosas y las autoridades coloniales hicieron de todo por "aculturizar" a los pueblos originarios, la verdadera explotación de esta región se dio en el siglo XIX.

A partir de 1885, el caucho se constituyó en el producto extractivo más importante de la Amazonía norte del Ecuador y reemplazó a otros productos como la quina. Exploradores, explotadores y comerciantes recorrieron los puntos estratégicos de los ríos Aguarico, Napo, Curaray y sus afluentes. El caucho recogido tenía como destino final las casas comerciales de Iquitos y se comercializaba a través de un sistema de habilitación (bienes o dinero dados como anticipo) que pasaba por una cadena de intermediarios. La fiebre de este producto duró hasta la década de 1930. La Gran Depresión de 1929 y la Guerra del 41 afectaron esta actividad económica que jamás volvió a recuperarse.
Para aquellos años, los Estados Unidos ya estaban más que instalados en América Latina, ya que poseían muchos negocios vinculados a obras de infraestructura como ferrocarriles, barcos, y al agronegocio con el monopolio del cultivo de frutas tropicales en Centroamérica y América del Sur.
El siguiente recurso que sería la manzana de la discordia fue el llamado "oro negro", es decir, el petróleo y que tanto daño nos ha causado a la humanidad. En 1937, mediante la Ley de Petróleos expedida por la dictadura de Federico Páez, se crearon las concesiones como modelo contractual petrolero. Esta ley fue modificada por el presidente Enríquez Gallo en la cual se reducía los ingresos económicos para el Estado. Así fue como mientras en la actual provincia de Santa Elena, la actividad petrolera estaba en manos de la Anglo-Ecuadorian Petroleum, en la selva inició operaciones la empresa anglo-holandesa Royal Dutch Shell que supuestamente "fracasó" en sus "prospecciones" y decidió irse en 1948. No obstante, lo que muchos compatriotas no saben es que la Guerra del 41 entre Ecuador y Perú fue en realidad una guerra propiciada por la Shell y por la Standard Oil que buscaban tener el monopolio de la explotación del oro negro.
En 1950, llegó un grupo de "misioneros" evangélicos estadounidenses como parte de la Misión Auca, la cual tenía como supuesto objetivo, la evangelización de los indígenas "salvajes" amazónicos del Ecuador y la traducción de la Biblia a las lenguas indígenas. Jim Elliot y Pete Fleming fueron los primeros en entrar en contacto con los waoranis. Este era un pueblo milenario conocido despectivamente por los blancos como "aucas" y se caracterizaron por por su espíritu aguerrido. Tras sentirse amenazados, los indígenas atacaron el campamento y tras el enfrentamiento producido, murieron tres misioneros que hoy son tenidos por "héroes" en los EUA. Lo que pocos recuerdan es que luego de este hecho se instaló en Ecuador el tristemente célebre Instituto Lingüístico de Verano (SIL por sus siglas en inglés) que sirvió de alfombra roja para el ingreso de las posteriores transnacionales petroleras. En 1981, durante el gobierno de Jaime Roldós, el SIL fue expulsado de nuestro país, así como de varios otros de América Latina. El ingreso de estos misioneros provocaron la ruptura al interior de las comunidades, su división, aculturización y en algunos casos destrucción. Son ellos los culpables de que ahora tengamos indígenas ecuatorianos que son católicos y otros evangélicos: ABSURDO PORQUE NINGUNA DE LAS DOS RELIGIONES TIENE NADA QUE VER CON SU VERDADERO ORIGEN E HISTORIA. Existen unas aberrantes fotos de la revista LIFE de los EUA que muestran a dos wao que fueron llevados a Nueva York para ser exhibidos como productos exóticos. Así los fueron conquistando y luego era fácil la división.
En 1971, José María Velasco Ibarra promulgó la Ley de Hidrocarburos que abolía las concesiones y creaba nuevos sistemas de contratación petrolera, pero gracias a una disposición transitoria, la nueva ley tendría verdadera aplicación después de treinta años, cuando hayan finalizado los contratos de concesión suscritos antes de la expedición de la ley. De ese modo entramos al Gobierno "nacionalista y revolucionario" del General Guillermo Rodríguez Lara, quien le otorgó la concesión a la tristemente célebre Texaco-Gulf de los EUA en 1972. Paralelamente se creó la Corporación Ecuatoriana de Petróleos (CEPE), pero los escuetos recursos que el Estado destinó para su funcionamiento hicieron que prácticamente la política petrolera sea establecida por las transnacionales. En principio, el 66% de los ingresos petroleros iban al Estado y el 34% iba a manos de la multinacional. En 1976 se emitió una primera Ley Ambiental y en 1982 una Ley Forestal, las cuales al no estar directamente relacionadas con las operaciones petroleras, no sirvieron de nada para evitar el etnocidio y ecocidio cometido en la selva ecuatoriana por la ahora llamada Chevron-Texaco.
Fue por cierto, en este gobierno, que se aprobó una nueva Ley de Hidrocarburos, según la cual los contratos con las petroleras extranjeras pasaron de ser "contratos de participación" en los que el Estado apenas recibía el 20% de las ganancias, a "contratos de prestación de servicios", con lo cual ahora los ingresos que el país recibe son mayores y en beneficio de la región más afectada.
Cuando revisamos esta historia, deberíamos preguntarnos: ¿Por qué cuando las transnacionales (Royal Dutch shell, Chevron, BP, Anglo-Ecuadorian, etc.) invadieron nuestro país, compraron gobiernos y explotaron inmisericorde los recursos de nuestro subsuelo nadie dijo nada? ¿Por qué hay compatriotas que se atreven a estar a favor de Chevron en lugar de apoyar la lucha tanto de las comunidades afectadas como del Estado? ¿Por qué en su momento nadie se opuso a la explotación del caucho y a la explotación de muchos indígenas y campesinos?
Debemos entender que los pueblos originarios ya eran EXTRACTIVISTAS porque son seres humanos como todas y todos y que por obvias razones debemos sobrevivir como especie.
Por ello ante los hechos lamentables sucedidos en Morona Santiago diré:
1) Hace muchos años que la CONAIE no representa a los pueblos y nacionalidades, ya que sus dirigentes únicamente defienden a intereses personales y no colectivos.
2) Con el pretexto de ser pueblos ancestrales, se pretende permitir que el caos reine en la Amazonía, como si los pueblos indígenas no fueran parte del Estado Ecuatoriano.
4) Por muchos años nuestros hermanos indígenas amazónicos lucharon por ser considerados ecuatorianos y eso implica que no solamente tienen derechos (como todas y todos), sino también obligaciones y aunque debe garantizarse el respeto absoluto a su cultura, las agresiones perpetradas a miembros del orden no responden en lo absoluto a prácticas culturales ni mucho menos a la defensa de sus derechos. Considero que no son más que actos repudiables, ya que al final de cuentas TODOS SOMOS HERMANOS.
5) Para quienes defienden los derechos de la selva y se oponen a la minería les invito a que dejemos de consumir la basura creada por el capitalismo salvaje como ropa, zapatos, celulares y computadores, todos elementos que de alguna y otra forma provienen del extractivismo. ¿Difícil, no?
¿Por qué no hacen una marcha para el Quicentro Shopping para exigir que se vaya ZARA y todas las otras marcas extranjeras de ropa que han invadido Ecuador y que producen ropa a costa de millones de niñas y niños que son salvajemente esclavizados?
Hablemos claro y con la verdad y dejemos de defender posturas absurdas sin el menor análisis de nada.
Saludos equinocciales,
Fabián Amores Núñez

jueves, 10 de diciembre de 2015

ENTRE MEJÍA Y EL REGGAETÓN

26 de octubre 2013

La mañana de ayer, en un grupo de chat por Whatsapp, me enviaron una fotografía de la noticia publicada por un periódico acerca de la prohibición en Guatemala, vía decreto legislativo, del reggaetón y de todo tipo de música que denigre a la mujer desde cualquier óptica y que utilice palabras ofensivas.

De inmediato pensé en todo lo que en los últimos días ha pasado en nuestro país y en nuestro entorno latinoamericano y mundial.

Pues resulta que hace 200 años falleció en la gaditana Cádiz, el quiteño José Mejía Lequerica, uno de los compatriotas más importantes de todos los tiempos y muy poco valorado en nuestro propio país. Hay un cantón en la provincia de Pichincha que lleva su nombre y que de seguro muchos de sus habitantes ni saben bien decir quién fue. En Quito hay una calle y uno de los colegios públicos laicos más antiguos del país que llevan su nombre, pero al parecer para la mayoría de los capitalinos su nombre pasa desapercibido.

Todos han escuchado del "Patrón Mejía" y recuerdan las grandes broncas en las calles quiteñas de sus estudiantes con los del "Montalvo", otra institución educativa pública de renombre, pero nadie se preocupa en ir más allá del nombre para entender todo lo que ello significó para la historia no sólo de Ecuador, sino de España y de Europa entera.

Este quiteño (por haber nacido en la Real Audiencia de Quito), en 1777, se destacó como uno de los más importantes representantes de América ante las famosas Cortes de Cádiz (instaladas entre 1810 a 1814).

La invasión napoleónica acaecida en España en 1808 y la abdicación obligada del rey peninsular Fernando VIII en honor a José Bonaparte, hermano del "Gran Corso", como llamaban a Napoleón, fueron algunas de las razones para que la situación en América se empezara a transformar drásticamente. Junto a la imposición de una serie de medidas económicas, además de la decadencia de un imperio, motivaron a la creación de las denominadas Juntas Soberanas de Gobierno que efervecieron en toda América, desde Montevideo hasta Caracas. Pero en medio de esta ebullición de patriotismo con miras a defender a la "Patria Grande" de una invasión extranjera, apareció la figura de un joven quiteño más mestizo que criollo, que se fue a España como representante de Nueva Granada ante las Cortes de Cádiz, con el objetivo de defender los intereses tanto de la Metrópoli como de las colonias. Su participación en las Cortes no pasó para nada desapercibida, a tal punto que en la historiografía española sería imposible hablar de la primera constitución nacional sin referirse a un joven y perspicaz quiteño que hizo temblar hasta a los más recalcitrantes diputados españoles. Su verbo, elocuencia y fuerza de carácter que impuso respeto en el seno de las más acaloradas discusiones, lo hicieron merecedor de halagos por quienes lo apoyaron e improperios de quienes lo juzgaron y repudiaron. Lo increíble de todo esto es que aunque murió muy joven de fiebre amarilla, su legado sirvió para transformar los destinos de Europa y de América, ya que la Constitución Española de 1812, en gran medida impulsada por Mejía y otros americanos ilustres, sirvió para abrirle el camino a la Metrópoli para que pueda liberarse del dominio francés y a América para que pensara en su propia liberación.

Sin embargo, su nombre se ha perdido a lo largo de 200 años. En Madrid hay una calle y uno de los salones del ayuntamiento que llevan su nombre, en Cádiz hay un busto, pero en Ecuador, además de lo mencionado anteriormente, lo más importante es que su pueblo no lo identifica del todo, no lo valora.

Es interesante volver en este punto al tema inicial de mi reflexión, pues me refería al decreto que se ha aprobado en Guatemala para prohibir el reggaetón en las radios de todo el país por atentar contra el respeto hacia las mujeres. Y aquí me pregunto si las discusiones que hubieron hace 200 años en el Congreso de Cádiz fueron más trascendentes que las que se debaten en nuestros congresos de hoy.

Entrando a nuestro país, los días pasados han sido muy movidos en nuestra asamblea, donde el calor del debate se ha centrado en un tema quizá más polémico que la libertad de una nación, el aborto y entonces me cuestiono nuevamente: ¿qué ha pasado en estos doscientos años? ¿por qué si en la Constitución de Cádiz promulgada en 1812 ya se hablaba del respeto a derechos fundamentales e inalienables del ser humano hoy seguimos discutiendo asuntos que ya deberían estar superados? ¿Es que no se supondría que ya después de 200 años las mujeres de nuestro país deberían gozar de una vida mejor, con igualdad de derechos que los hombres? ¿Por qué aún seguimos discutiendo temas relacionados sobre violencia intrafamiliar o femicidio? ¿qué no se supone que ya debimos haber evolucionado como sociedad o sociedades?

Uruguay ya ha aprobado el matrimonio GLBTI y el consumo de marihuana mientras Guatemala, un pequeño país centroamericano por un lado crea una ley para prohibir un tipo de música que denigra a las mujeres mientras por otro, está a punto de darle la amnistía a Ríos Montt, el dictador que fue el responsable del genocidio de miles de indígenas mayas. ¿Qué nos está pasando como sociedades?



En Ecuador, luego de 200 años de lucha aún cada 6 de 10 mujeres son agredidas en sus hogares de todas las formas posibles. ¿De qué sirvió entonces la tarea de grandes hombres y mujeres que lucharon por transformar los destinos de la Patria Grande y hacernos libres si hoy en día apenas y sobrevivimos como mordaces animales?



Fabián Amores Núñez
14 de octubre 2013 

MI REFLEXIÓN DE HOY...

9 DE OCTUBRE...¿INDEPENDENCIA DE QUÉ?

Hemos llegado al día domingo, después de un feriado de tres días. Las carreteras que comunican a Quito con el resto del país de seguro habrán colapsado ante la desbandada de gente que habrá salido a disfrutar del feriado a su manera, sea a la playa, a la selva o a algún pueblo de los Andes. Me siento por un instante frente al televisor y lo que veo son imágenes totalmente intrascendentes para mi: fútbol, fútbol y más fútbol, seguido de violencia, accidentes y chismes del fin de semana. Todo presentado de la manera más burda por nuestros tristemente célebres medios de comunicación, que se llaman así, supongo, porque lo único que hacen es "medio-comunicar". Lo cierto es que esperaba ver algo respecto a la fecha que fue el pretexto para este feriado, es decir, el 9 de octubre de 1820, un día que significó el inicio de una nueva historia para nuestro país.

Resulta que la noche del 9 de octubre del citado año, un grupo de "pelucones" (llamados así por la costumbre de usar pelucas al estilo francés), se reunieron en la casa de las hermanitas Garaicoa y entre copas y valses firmaron el acta de Independencia de Guayaquil, según la cual se creaba la "República de Guayaquil". Este movimiento de ilustres porteños, liderados por el poeta y político José Joaquín de Olmedo, llevó a la conformación de uno de los primeros territorios libres de la Corona Española en tierras americanas. Sin embargo, mis preguntas son....¿de qué independencia hablamos?, ¿de qué se jactan los actuales "pelucones" guayaquileños que se la pasan toda una semana bombardeando en los medios con el tema del Guayaquil Independiente, Libre y soberano cuando la realidad de la urbe demuestra totalmente lo contrario? ¿De qué independencia de los guayaquileños hablamos cuando aún según la última Encuesta Nacional de Empleo del INEC del año 2012, la ciudad cerró con un índice de casi 14% de pobreza y más del 4% de pobreza extrema?

No entiendo a qué independencia se refieren o creo que es mejor preguntarnos...¿quiénes se independizaron de España? Pues mi análisis es que no fueron los guayaquileños en general ni mucho menos los habitantes de todas las regiones que formaron parte de la utópica República de Guayaquil los que lograron su independencia, sino un reducido grupo de comerciantes españoles, que nacieron en América, pero descendientes de españoles y que de un momento a otro decidieron dejar de serlo para convertirse en guayaquileños. Este paso de colonia a república no fue sino el simple cambio de patrono, pues luego de la independencia de uno de los mayores puertos y astilleros de América del Sur en el siglo XIX, los ñaños monos decidieron ayudarnos a los chullas quiteños a que lográramos safarnos del rollo que significaba España. Y en efecto, luego de un largo proceso de luchas y batallas, finalmente Quito y los Andes logramos nuestra también llamada "independencia" el 24 de mayo de 1822.

No obstante, tampoco fue una verdadera liberación, pues como mencioné anteriormente, lo único que realmente pasó es que un grupo de familias españolas, decidieron los destinos de un territorio conformado por más de 500 mil habitantes. Es decir que apenas un mínimo porcentaje de esa población se repartió todo el pastel y desde entonces empezó nuestra larga y tragicómica historia que hemos arrastrado hasta hoy.

Entonces mis preguntas son...¿por qué celebramos? ¿Es que acaso tenemos algo que celebrar? ¿por qué voy a celebrar la fiesta de una ciudad en la que aún existe miseria en las calles u oculta entre manglares o detrás de ese espejismo creado por su benemérito alcalde llamado "regeneración urbana"?

Es lindo ir al malecón a ver los fuegos pirotécnicos, o ver el desfile cívico que pasan por la tele, pero ¿y qué pasa con la desigualdad?

Pues resulta que mientras hay familias ecuatorianas, que con justo derecho salen huyendo de sus ciudades para disfrutar de su feriado en compañía de sus familiares o amigos, o mientras millones de hinchas del fútbol sudaban y gritaban en cada minuto del partido contra Uruguay, aún existe gente que tiene que buscar la forma de seguir sobreviviendo.

Por otro lado, tenemos a un grupo de compañeros amazónicos que aún siguen luchando por defender a su selva amada, por reivindicar sus derechos frente a las atrocidades y abusos del poder de CHEVRON TEXACO, así como tenemos a cientos de compatriotas que viven en la frontera con Colombia y que sufren de terribles enfermedades causadas por las aspersiones criminales de glifosato de las que fueron víctimas durante la aplicación del macabro PLAN COLOMBIA, tema del que por cierto, a ninguno de los "nuevos ambientalistas" les he oído hablar.....

Creo amigas y amigos que fechas como esta del 9 de octubre, deben invitarnos, no sólo a la farra, al derroche, a la joda o a la francachela, sino principalmente a reflexionar sobre lo que ha sido nuestra tragicómica historia....Ese es el ejercicio que pienso deberíamos hacer todos los que amamos a esta Tierra que nos vio nacer, crecer y que ahora nos ve realizarnos como profesionales, pero ojalá también como mejores seres humanos....


Fabián Amores Núñez
30 de septiembre 2013

MI REFLEXIÓN DE HOY...

El 30 de septiembre de 1791, en el Theater an der Wien de Viena (Austria) se estrenó “La Flauta Mágica”, la última ópera compuesta por Mozart. Mientras esto sucedía, en París se disolvía la Asamblea Nacional Constituyente y los parisinos resolvieron encarcelar a Maximilien Robespierre y a Jerôme Petión.

De igual forma el 30 de septiembre de 1765 nació en la villa de Valladolid, hoy Morelia en el estado de Michoacán (México), José Maria Teclo Morelos Pérez y Pavón, así como 185 años después nacía en Ciudad de México Laura Esquivel.

Estas fechas parecen poco importantes para el común de los ciudadanos del mundo y en especial para los latinoamericanos. Quizá incluso mis propios amigos y compatriotas ecuatorianos se preguntarán ¿por qué recordarlos? ¿Qué carajo me importa saber a mí sobre estos hechos y personajes si en realidad no tienen nada que ver conmigo?

Pues les contaré que si nadie recordara que un 30 de septiembre de 1791, se estrenó la última ópera compuesta por Mozart, de seguro que la humanidad entera se estuviera lamentando el no poder disfrutar de una de las piezas musicales más hermosas e importantes del mundo, así como Francia no hubiera logrado llegar a ser una de las más prósperas naciones de la Europa Occidental y referente de la cultura del mundo de no ser porque un 30 de septiembre dos grandes hombres como Robespierre y Petión salieron a la luz como los líderes que transformaron la historia de la democracia en el orbe.

También el nacimiento de Morales en una villa del interior de México es un hecho que debemos recordar, puesto que de no haberse producido, los mexicanos aún hoy seguirían estando bajo el dominio del imperio español y América Latina se hubiera perdido a uno de los más valiosos héroes y personajes de su historia moderna. 

¿Y Laura Esquivel? Es una genial escritora que fue capaz de crear las historias más apasionantes, mágicas y hermosas. De seguro los latinoamericanos nos hubiéramos perdido el placer de deleitarnos con cada frase de “Como Agua para Chocolate”, una de las obras primas más fascinantes que ha brotado de la creatividad de este lado del mundo.


Por estos ejemplos y por muchos otros, creo que es fundamental que los seres humanos aprendamos nuestra historia. Es la única manera de tener bases, raíces, de aprender de nuestros errores y principalmente de crecer.

Los hechos ocurridos en aquel 30 de septiembre del 2010 en Ecuador deben llevarnos más allá de la coyuntura política, pues no se trata de hablar de un determinado gobierno o de un líder de turno, sino de que los pueblos que no conocen su historia y que no la interiorizan, están destinados a la desaparición.

Por eso les invito hermanos del orbe, desde esta mi esquina del mundo a que nos preocupemos más por recuperar nuestro pasado, no para vivir anclados en él, sino para aprender de él y mirar hacia adelante con una visión crítica, analítica y de país. Recordemos las palabras del sabio francés Robespierre cuando dijo hace más de doscientos años: "El secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlos ignorantes."


Saludos,

Fabián Amores Núñez
REFLEXIÓN

27 de agosto 2013 

Defiendo a la Pachamama, pero a la vez soy culpable de lo que le pasa ahora, como lo somos cada uno de los ciudadanos del mundo. El mismo hecho de existir ya es atentatorio contra ella, porque como ser humano necesito de sus recursos para poder sobrevivir. Yo creo en la democracia y firmemente apoyo a que si el pueblo quiere consulta sobre el Yasuní, entonces que se haga todo bajo el debido proceso, pero lo que no tolero es ver que algunos de los que se dicen ecologistas no son más que noveleros que ni siquiera saben dónde queda el Yasuní ni cuál es su importancia real, no conocen quiénes son y cómo se llaman los pueblos no contactados y lo peor de todo es que se dejan llevar por la euforia del momento y actúan con violencia. Creo que esa no es la forma de pedir lo que quieren. Sean más inteligentes y recojan las firmas organizadamente, presenten a la Asamblea Nacional y sometamos a decisión de todos, pero también me parece tenaz por lo que vi hoy que muchos de los ecologistas consumen ropa de marca, zapatos Reebok o Adidas que son hechos a base del sufrimiento de miles de personas en el mundo que mueren en las maquilas en las Filipinas, La India, Bangladesh o China. Hay una guerra a punto de estallar en el Mundo Árabe, otra vez las potencias van a invadir a estos países soberanos y todo por la ambición del poder. Cada vez más palestinos son asesinados por los israelitas y en las costas africanas, barcos de las potencias se roban sus recursos pesqueros. Y a eso nadie le da la suficiente importancia. Ya los politiqueros de siempre han salido a la luz y ahora resulta que son más verdes que el mismo gobierno. Por favor, hermanos, reflexionemos realmente, investiguemos más, leamos más, no nos dejemos llevar por meros apasionamientos que vengan de un lado o del otro. Pensemos en la miseria que aún existe en la Amazonía, en la pobreza, en la falta de recursos, de una vida digna...Pensemos en que a fin de cuentas, todos somos ECUADOR.

martes, 14 de febrero de 2012

La Voz

Whitney Elizabeth Houston, descendiente de una familia de cantores afroamericanos de los géneros gospel, soul y R&B, entre los que destacaron su madre Cissy Houston y su madrina Aretha Franklin, nació en Newark, el 9 de agosto de 1963. Conocida en los Estados Unidos como "La Voz" (The Voice), es considerada una de las artistas femeninas más importantes del mundo en el siglo XX y lo que va del siglo XXI. A lo largo de su trayectoria, la diva cautivó a millones de fans con inmortales álbumes tales como "The Bodyguard", "Whitney" y "My love is your love", llegando a constar en los Récord Guiness por ventas y premios, acumulando 415 premios entre Emmys, Grammys, Billboard y American Music Awards.

 Fuente: Wikipedia.org

Sin embargo, toda esta carrera de éxitos se vio empañada por una vida sombría, triste y vacía. Llena de soledad y problemas personales que la llevaron a estados de profunda depresión. El 11 de febrero del 2012 partió hacia los cielos "La Voz" que hizo vibrar a multitudes alrededor del mundo, dejando al universo de la música mundial, con un profundo vacío. Realmente, esta noticia me conmovió como a muchos, debido a la admiración que uno tiene hacia aquellos seres especiales que nos iluminan con su talento.

No obstante, la idea de escribir unas pocas líneas sobre la artista, no es únicamente para plasmar el sentimiento de tristeza que me invade, sino para mostrar la indignación frente a una prensa amarillista y sensacionalista que lo único que ha destacado del suceso ha sido el morbo, la posibilidad de un crimen, pero en especial el lado oscuro de la estrella. Tanto en la prensa escrita, como en la radio y la televisión de Ecuador y del mundo, los llamados "periodistas serios" y aquellos especializados en la "farándula", únicamente se dedicaron a echarle más leña al fuego, resaltando los escándalos, los problemas, las drogas y muy pocos realmente se preocuparon por el ser humano, por la profesional, por la actriz y por la mujer. Ahí las reflexiones me llevan a pensar ¿Hasta dónde puede llegar la prensa con tal de vender una noticia? ¿Podríamos decir que el fin justifica los medios? ¿La libertad de expresión no tiene límites? ¿Debería tenerlos?

La figura de Houston no es más que el patético ejemplo de una prensa manipuladora y corrupta, no solo de Ecuador, sino del mundo entero, pues no hay más que darle una hojeada a los medios estadounidenses, para darse cuenta que allá también usaron y abusaron de la historia de la artista para vender millones de dólares en noticias que alimentaran el morbo de la gente ávida del chisme y la mala intención.

En nuestro país, los canales de televisión están plagados de segmentos o programas de "chismes" y "enredos", en los cuales los "presentadores" (que descaradamente se hacen llamar "comunicadores sociales") hacen y deshacen con los personajes públicos, desde políticos hasta cantantes y a veces, comunes mortales.

Pero...¿cuál es el real gusto de la gente por este tipo de noticias? ¿Es que los seres humanos nos hemos vuelto tan perversos como para disfrutar a costa de la tragedia ajena?

Actualmente nuestro país está viviendo un momento histórico, en el que muchas cosas están cambiando y, en el seno de la Asamblea Nacional se le ha dado largas y más largas al proyecto de Ley de Comunicación. ¿Por qué? ¿Debemos tener una Ley de Comunicación? ¿En qué debería consistir dicha Ley?

El uso y abuso de la información, así como los constantes atropellos a la moral de las personas por parte de la prensa y los medios en general es un tema que nos tiene que llevar a un sinnúmero de reflexiones, pues no es posible que, volviendo al personaje inicial de este artículo, toda la vida de éxitos y logros de Whitney Houston se esfumen de un plumazo por el simple hecho de que a los medios no les interesó más que acosarla, asediarla y embarrar más su nombre.

Paz en la tumba de una Diva cuyo legado sabrá trascender en el tiempo....

domingo, 18 de diciembre de 2011

EL TREN DE LA LIBERTAD

Dedicado a Jaime y a todos los que aún creen que un mundo mejor es posible.

El pasado martes 13 de diciembre, el Presidente Rafael Correa se dirigió a la provincia de Imbabura para la reinauguración de la vía férrea Ibarra-Salinas. “La operación del tren en este tramo se mantuvo hasta el 2010, con un servicio de autoferro que movilizaba entre 8.000 y 10.000 turistas al año. Ahora con la restauración de la denominada ruta “Tren de la Libertad”, también se reincorpora la operación en locomotora, lo cual permitirá proyectar su operación y la llegada de unos 30.000 turistas por año”[1].

Este acontecimiento ha sido muy bien recibido por los habitantes de la provincia de Imbabura, en especial para aquellos que viven en el Valle del Chota, para quienes el tren es el símbolo de progreso y mejores días. Sin embargo, un ligero inconveniente con uno de los carros del tren, producto de que aún no están firmes los nuevos rieles, fue el motivo de la noticia que llenó diario del país.

“Se descarrila tren en que iba Correa”[2] decía un titular del diario guayaquileño El Universo. El malintencionado matutino resaltaba el insignificante incidente, como si hubiese sido lo único rescatable de tan importante momento para la historia contemporánea del país. Al parecer, a nadie le interesa saber que hace más de cien años, dos visionarios llamados Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro Delgado, aunque enemigos políticos, tuvieron algo en común: el deseo de construir una Patria grande, progresista y unida.

A nadie parece interesarle saber, que fueron miles las vidas humanas que se perdieron a lo largo de los trabajos de construcción de una de las líneas férreas más difíciles del mundo. Tampoco se preocuparon en ahondar más en el significado que la palabra “libertad” tiene para los pueblos afrodescendientes de esta zona del Ecuador.  

Los negros del Valle del Chota fueron traídos por los jesuitas en el siglo XVII para trabajar como esclavos en las plantaciones de caña de azúcar. A lo largo de siglos, vivieron en condiciones infrahumanas, vendidos e intercambiados como mercancía.

Mientras tanto en la costa del Pacífico, hacia el año 1553 llegó un barco cargado de esclavos negros que venía desde Panamá y que naufragó frente a las costas de Esmeraldas. Los diecisiete sobrevivientes se adentraron en la selva del Chocó y se declararon hombres libres.

Estos dos grupos conforman actualmente la población afroecuatoriana, una mezcla de costumbres y tradiciones que conjugan lo mejor de África y América. Sin embargo, esto tampoco le interesó a la prensa, sólo la posibilidad de un accidente que pudiera causarle daño al Primer Mandatario.

Al ver las imágenes transmitidas por la Televisión Pública y escuchar los comentarios entusiastas de los beneficiarios me saltaron varias preguntas a la mente. ¿Por qué a los medios no les interesa profundizar en los temas que han sido trascendentales en nuestra historia? ¿Por qué prefieren darle valor a un incidente de rutina, en lugar de resaltar la importancia histórica que el tren ha tenido para nuestro país?

Incluso algunos comentarios malsanos han cuestionado el nombre de la ruta, aduciendo que es ilógico pensar que se llama “Ruta de la Libertad”, cuando vivimos una supuesta etapa donde no existen ningún tipo de libertades.

Mi otra interrogante es: ¿Qué entienden los medios acerca de la palabra libertad?

Hace quinientos años, la humanidad vivió una de las páginas más negras de la historia. La Conquista de América y la posterior expansión de los Imperios como Portugal, España y el Reino Unido, marcó el inicio de un terrible proceso institucionalizado por los Estados dominantes, conocido como “esclavitud”, en el cual millones de africanos sufrieron la sobreexplotación.

“Hacia el siglo XVII hubo un gran incremento en el número de esclavos debido a su importancia como mano de obra, en las explotaciones agrícolas de gran extensión (sistema de plantaciones) en América del Norte, del Sur y, principalmente, en el Caribe. No hay consenso sobre las cifras de la esclavitud en Época moderna, se han propuesto 60 millones de secuestrados, de los cuales 24 millones fueron a parar a América, 12 millones a Asia y 7 millones a Europa, mientras que los 17 millones restantes fallecerían en las travesías”[3].

Algo similar, aunque a otra escala, vivieron millones de indígenas americanos que también fueron víctimas de las más diversas formas de explotación a lo largo de trescientos años de dominio colonial. Entre 1492 a 1530, los indígenas caribeños se extinguieron, producto del maltrato y de las enfermedades introducidas por los españoles.

Sin embargo, nada de esto es importante para los medios de comunicación, a quienes poco o nada les importa profundizar en estos acontecimientos de nuestra historia que contribuyan a crear una verdadera conciencia cívica y ciudadana.

Del mismo modo, este sábado 17 de diciembre pasó desapercibido, nadie comentó nada, los medios callaron y la población pasó inadvertida acerca del hecho histórico que se recordaba.

Hace 181 años, en la hacienda San Pedro Alejandrino, ubicada en la ciudad de Santa Marta, Colombia y propiedad de Don Joaquín de Mier, de origen español, falleció el Libertador Simón Bolívar.

Un venezolano con alma universal que hace doscientos años inició una lucha incansable por lograr el tan anhelado sueño de esta América desgarrada y mestiza, el de la LIBERTAD. Un hombre que entregó su vida y su fortuna a cambio de que su PATRIA GRANDE quedara libre de las garras de los imperios que destruyeron en pedazos a nuestro continente. Pero para su infortunio, la historia no le sería muy justa y murió pobre, abandonado, con una camisa prestada y curiosamente en la casa de un español, hijo del imperio contra el que tanto luchó. Su cuerpo ni siquiera tuvo la autorización de ser llevado a su ciudad natal en  Venezuela, país que lo borró hasta de la lista de sus libertadores. Por algo dijo la frase: “La América es ingobernable… el que sirve a una revolución ara en el mar”. ¡Cuánta sangre derramada! ¿Y para qué? Para que ahora, ¿nadie se acuerde?

Indios, negros, mestizos y blancos participaron de un proceso de luchas y guerras que dieron como resultado, la libertad de nuestro continente. No obstante, a nadie parece importarle eso ahora.

La mayoría de los países latinoamericanos celebraron sus fiestas del Bicentenario entre el 2009 al 2011, pero la pregunta que hago en este punto es: ¿qué ha pasado en doscientos años? ¿Qué es lo que celebramos? ¿Cómo podemos hablar de que los pueblos han celebrado las fiestas bicentenarias, si el sábado 17 de diciembre nadie se acordó de la muerte del más grande representante de la LIBERTAD?

El martes 13 de diciembre fue reinaugurada la más grande obra de ingeniería jamás construida por el hombre en la región Ibarra-Salinas; el tren, iniciado en 1917 y finalizado en 1945, el mismo que unía al norte del país con la capital ecuatoriana y desde allí con el puerto de Guayaquil. Esta obra significó la respuesta al clamor de estas comunidades afroecuatorianas que, aunque virtualmente obtuvieron la abolición de la esclavitud negra en 1851, vivieron más de un siglo en el olvido y el abandono.

Simón Bolívar, al igual que los negros de nuestra América y del mundo, son los mayores símbolos del sempiterno sueño del ser humano, de ser libre, soberano, altivo, con una vida digna, igualitaria, más incluyente.  

Sin embargo, no es posible que los pueblos sigamos viviendo en la ignorancia, que nos dejemos arrastrar por una corriente mediática que en lugar de aportar a la educación ciudadana, se dedican a mancillar el cerebro de la gente con cuestiones irrelevantes y que contribuyen cada vez más al desconocimiento acerca de nuestra historia.

Por ello finalizo estas reflexiones con una frase de Bolívar escrita en el Discurso de Angostura pronunciado el 15 de febrero de 1819: "Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia".


[1] Presidencia de la República. “El Tren de la Libertad vuelve a recorrer la vía Salinas-Ibarra”. Artículo publicado en El Ciudadano. 13 de diciembre de 2011. www.elciudadano.gob.ec
[2] Armas, Carlos. “Se descarrila tren en que iba Correa”. Artículo publicado en El Universo el miércoles 14 de diciembre de 2011. www.eluniverso.com
[3] “Esclavitud”, artículo publicado en es.wikipedia.org