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jueves, 10 de diciembre de 2015

ENTRE MEJÍA Y EL REGGAETÓN

26 de octubre 2013

La mañana de ayer, en un grupo de chat por Whatsapp, me enviaron una fotografía de la noticia publicada por un periódico acerca de la prohibición en Guatemala, vía decreto legislativo, del reggaetón y de todo tipo de música que denigre a la mujer desde cualquier óptica y que utilice palabras ofensivas.

De inmediato pensé en todo lo que en los últimos días ha pasado en nuestro país y en nuestro entorno latinoamericano y mundial.

Pues resulta que hace 200 años falleció en la gaditana Cádiz, el quiteño José Mejía Lequerica, uno de los compatriotas más importantes de todos los tiempos y muy poco valorado en nuestro propio país. Hay un cantón en la provincia de Pichincha que lleva su nombre y que de seguro muchos de sus habitantes ni saben bien decir quién fue. En Quito hay una calle y uno de los colegios públicos laicos más antiguos del país que llevan su nombre, pero al parecer para la mayoría de los capitalinos su nombre pasa desapercibido.

Todos han escuchado del "Patrón Mejía" y recuerdan las grandes broncas en las calles quiteñas de sus estudiantes con los del "Montalvo", otra institución educativa pública de renombre, pero nadie se preocupa en ir más allá del nombre para entender todo lo que ello significó para la historia no sólo de Ecuador, sino de España y de Europa entera.

Este quiteño (por haber nacido en la Real Audiencia de Quito), en 1777, se destacó como uno de los más importantes representantes de América ante las famosas Cortes de Cádiz (instaladas entre 1810 a 1814).

La invasión napoleónica acaecida en España en 1808 y la abdicación obligada del rey peninsular Fernando VIII en honor a José Bonaparte, hermano del "Gran Corso", como llamaban a Napoleón, fueron algunas de las razones para que la situación en América se empezara a transformar drásticamente. Junto a la imposición de una serie de medidas económicas, además de la decadencia de un imperio, motivaron a la creación de las denominadas Juntas Soberanas de Gobierno que efervecieron en toda América, desde Montevideo hasta Caracas. Pero en medio de esta ebullición de patriotismo con miras a defender a la "Patria Grande" de una invasión extranjera, apareció la figura de un joven quiteño más mestizo que criollo, que se fue a España como representante de Nueva Granada ante las Cortes de Cádiz, con el objetivo de defender los intereses tanto de la Metrópoli como de las colonias. Su participación en las Cortes no pasó para nada desapercibida, a tal punto que en la historiografía española sería imposible hablar de la primera constitución nacional sin referirse a un joven y perspicaz quiteño que hizo temblar hasta a los más recalcitrantes diputados españoles. Su verbo, elocuencia y fuerza de carácter que impuso respeto en el seno de las más acaloradas discusiones, lo hicieron merecedor de halagos por quienes lo apoyaron e improperios de quienes lo juzgaron y repudiaron. Lo increíble de todo esto es que aunque murió muy joven de fiebre amarilla, su legado sirvió para transformar los destinos de Europa y de América, ya que la Constitución Española de 1812, en gran medida impulsada por Mejía y otros americanos ilustres, sirvió para abrirle el camino a la Metrópoli para que pueda liberarse del dominio francés y a América para que pensara en su propia liberación.

Sin embargo, su nombre se ha perdido a lo largo de 200 años. En Madrid hay una calle y uno de los salones del ayuntamiento que llevan su nombre, en Cádiz hay un busto, pero en Ecuador, además de lo mencionado anteriormente, lo más importante es que su pueblo no lo identifica del todo, no lo valora.

Es interesante volver en este punto al tema inicial de mi reflexión, pues me refería al decreto que se ha aprobado en Guatemala para prohibir el reggaetón en las radios de todo el país por atentar contra el respeto hacia las mujeres. Y aquí me pregunto si las discusiones que hubieron hace 200 años en el Congreso de Cádiz fueron más trascendentes que las que se debaten en nuestros congresos de hoy.

Entrando a nuestro país, los días pasados han sido muy movidos en nuestra asamblea, donde el calor del debate se ha centrado en un tema quizá más polémico que la libertad de una nación, el aborto y entonces me cuestiono nuevamente: ¿qué ha pasado en estos doscientos años? ¿por qué si en la Constitución de Cádiz promulgada en 1812 ya se hablaba del respeto a derechos fundamentales e inalienables del ser humano hoy seguimos discutiendo asuntos que ya deberían estar superados? ¿Es que no se supondría que ya después de 200 años las mujeres de nuestro país deberían gozar de una vida mejor, con igualdad de derechos que los hombres? ¿Por qué aún seguimos discutiendo temas relacionados sobre violencia intrafamiliar o femicidio? ¿qué no se supone que ya debimos haber evolucionado como sociedad o sociedades?

Uruguay ya ha aprobado el matrimonio GLBTI y el consumo de marihuana mientras Guatemala, un pequeño país centroamericano por un lado crea una ley para prohibir un tipo de música que denigra a las mujeres mientras por otro, está a punto de darle la amnistía a Ríos Montt, el dictador que fue el responsable del genocidio de miles de indígenas mayas. ¿Qué nos está pasando como sociedades?



En Ecuador, luego de 200 años de lucha aún cada 6 de 10 mujeres son agredidas en sus hogares de todas las formas posibles. ¿De qué sirvió entonces la tarea de grandes hombres y mujeres que lucharon por transformar los destinos de la Patria Grande y hacernos libres si hoy en día apenas y sobrevivimos como mordaces animales?



Fabián Amores Núñez
14 de octubre 2013 

MI REFLEXIÓN DE HOY...

9 DE OCTUBRE...¿INDEPENDENCIA DE QUÉ?

Hemos llegado al día domingo, después de un feriado de tres días. Las carreteras que comunican a Quito con el resto del país de seguro habrán colapsado ante la desbandada de gente que habrá salido a disfrutar del feriado a su manera, sea a la playa, a la selva o a algún pueblo de los Andes. Me siento por un instante frente al televisor y lo que veo son imágenes totalmente intrascendentes para mi: fútbol, fútbol y más fútbol, seguido de violencia, accidentes y chismes del fin de semana. Todo presentado de la manera más burda por nuestros tristemente célebres medios de comunicación, que se llaman así, supongo, porque lo único que hacen es "medio-comunicar". Lo cierto es que esperaba ver algo respecto a la fecha que fue el pretexto para este feriado, es decir, el 9 de octubre de 1820, un día que significó el inicio de una nueva historia para nuestro país.

Resulta que la noche del 9 de octubre del citado año, un grupo de "pelucones" (llamados así por la costumbre de usar pelucas al estilo francés), se reunieron en la casa de las hermanitas Garaicoa y entre copas y valses firmaron el acta de Independencia de Guayaquil, según la cual se creaba la "República de Guayaquil". Este movimiento de ilustres porteños, liderados por el poeta y político José Joaquín de Olmedo, llevó a la conformación de uno de los primeros territorios libres de la Corona Española en tierras americanas. Sin embargo, mis preguntas son....¿de qué independencia hablamos?, ¿de qué se jactan los actuales "pelucones" guayaquileños que se la pasan toda una semana bombardeando en los medios con el tema del Guayaquil Independiente, Libre y soberano cuando la realidad de la urbe demuestra totalmente lo contrario? ¿De qué independencia de los guayaquileños hablamos cuando aún según la última Encuesta Nacional de Empleo del INEC del año 2012, la ciudad cerró con un índice de casi 14% de pobreza y más del 4% de pobreza extrema?

No entiendo a qué independencia se refieren o creo que es mejor preguntarnos...¿quiénes se independizaron de España? Pues mi análisis es que no fueron los guayaquileños en general ni mucho menos los habitantes de todas las regiones que formaron parte de la utópica República de Guayaquil los que lograron su independencia, sino un reducido grupo de comerciantes españoles, que nacieron en América, pero descendientes de españoles y que de un momento a otro decidieron dejar de serlo para convertirse en guayaquileños. Este paso de colonia a república no fue sino el simple cambio de patrono, pues luego de la independencia de uno de los mayores puertos y astilleros de América del Sur en el siglo XIX, los ñaños monos decidieron ayudarnos a los chullas quiteños a que lográramos safarnos del rollo que significaba España. Y en efecto, luego de un largo proceso de luchas y batallas, finalmente Quito y los Andes logramos nuestra también llamada "independencia" el 24 de mayo de 1822.

No obstante, tampoco fue una verdadera liberación, pues como mencioné anteriormente, lo único que realmente pasó es que un grupo de familias españolas, decidieron los destinos de un territorio conformado por más de 500 mil habitantes. Es decir que apenas un mínimo porcentaje de esa población se repartió todo el pastel y desde entonces empezó nuestra larga y tragicómica historia que hemos arrastrado hasta hoy.

Entonces mis preguntas son...¿por qué celebramos? ¿Es que acaso tenemos algo que celebrar? ¿por qué voy a celebrar la fiesta de una ciudad en la que aún existe miseria en las calles u oculta entre manglares o detrás de ese espejismo creado por su benemérito alcalde llamado "regeneración urbana"?

Es lindo ir al malecón a ver los fuegos pirotécnicos, o ver el desfile cívico que pasan por la tele, pero ¿y qué pasa con la desigualdad?

Pues resulta que mientras hay familias ecuatorianas, que con justo derecho salen huyendo de sus ciudades para disfrutar de su feriado en compañía de sus familiares o amigos, o mientras millones de hinchas del fútbol sudaban y gritaban en cada minuto del partido contra Uruguay, aún existe gente que tiene que buscar la forma de seguir sobreviviendo.

Por otro lado, tenemos a un grupo de compañeros amazónicos que aún siguen luchando por defender a su selva amada, por reivindicar sus derechos frente a las atrocidades y abusos del poder de CHEVRON TEXACO, así como tenemos a cientos de compatriotas que viven en la frontera con Colombia y que sufren de terribles enfermedades causadas por las aspersiones criminales de glifosato de las que fueron víctimas durante la aplicación del macabro PLAN COLOMBIA, tema del que por cierto, a ninguno de los "nuevos ambientalistas" les he oído hablar.....

Creo amigas y amigos que fechas como esta del 9 de octubre, deben invitarnos, no sólo a la farra, al derroche, a la joda o a la francachela, sino principalmente a reflexionar sobre lo que ha sido nuestra tragicómica historia....Ese es el ejercicio que pienso deberíamos hacer todos los que amamos a esta Tierra que nos vio nacer, crecer y que ahora nos ve realizarnos como profesionales, pero ojalá también como mejores seres humanos....


Fabián Amores Núñez
30 de septiembre 2013

MI REFLEXIÓN DE HOY...

El 30 de septiembre de 1791, en el Theater an der Wien de Viena (Austria) se estrenó “La Flauta Mágica”, la última ópera compuesta por Mozart. Mientras esto sucedía, en París se disolvía la Asamblea Nacional Constituyente y los parisinos resolvieron encarcelar a Maximilien Robespierre y a Jerôme Petión.

De igual forma el 30 de septiembre de 1765 nació en la villa de Valladolid, hoy Morelia en el estado de Michoacán (México), José Maria Teclo Morelos Pérez y Pavón, así como 185 años después nacía en Ciudad de México Laura Esquivel.

Estas fechas parecen poco importantes para el común de los ciudadanos del mundo y en especial para los latinoamericanos. Quizá incluso mis propios amigos y compatriotas ecuatorianos se preguntarán ¿por qué recordarlos? ¿Qué carajo me importa saber a mí sobre estos hechos y personajes si en realidad no tienen nada que ver conmigo?

Pues les contaré que si nadie recordara que un 30 de septiembre de 1791, se estrenó la última ópera compuesta por Mozart, de seguro que la humanidad entera se estuviera lamentando el no poder disfrutar de una de las piezas musicales más hermosas e importantes del mundo, así como Francia no hubiera logrado llegar a ser una de las más prósperas naciones de la Europa Occidental y referente de la cultura del mundo de no ser porque un 30 de septiembre dos grandes hombres como Robespierre y Petión salieron a la luz como los líderes que transformaron la historia de la democracia en el orbe.

También el nacimiento de Morales en una villa del interior de México es un hecho que debemos recordar, puesto que de no haberse producido, los mexicanos aún hoy seguirían estando bajo el dominio del imperio español y América Latina se hubiera perdido a uno de los más valiosos héroes y personajes de su historia moderna. 

¿Y Laura Esquivel? Es una genial escritora que fue capaz de crear las historias más apasionantes, mágicas y hermosas. De seguro los latinoamericanos nos hubiéramos perdido el placer de deleitarnos con cada frase de “Como Agua para Chocolate”, una de las obras primas más fascinantes que ha brotado de la creatividad de este lado del mundo.


Por estos ejemplos y por muchos otros, creo que es fundamental que los seres humanos aprendamos nuestra historia. Es la única manera de tener bases, raíces, de aprender de nuestros errores y principalmente de crecer.

Los hechos ocurridos en aquel 30 de septiembre del 2010 en Ecuador deben llevarnos más allá de la coyuntura política, pues no se trata de hablar de un determinado gobierno o de un líder de turno, sino de que los pueblos que no conocen su historia y que no la interiorizan, están destinados a la desaparición.

Por eso les invito hermanos del orbe, desde esta mi esquina del mundo a que nos preocupemos más por recuperar nuestro pasado, no para vivir anclados en él, sino para aprender de él y mirar hacia adelante con una visión crítica, analítica y de país. Recordemos las palabras del sabio francés Robespierre cuando dijo hace más de doscientos años: "El secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlos ignorantes."


Saludos,

Fabián Amores Núñez
REFLEXIÓN

27 de agosto 2013 

Defiendo a la Pachamama, pero a la vez soy culpable de lo que le pasa ahora, como lo somos cada uno de los ciudadanos del mundo. El mismo hecho de existir ya es atentatorio contra ella, porque como ser humano necesito de sus recursos para poder sobrevivir. Yo creo en la democracia y firmemente apoyo a que si el pueblo quiere consulta sobre el Yasuní, entonces que se haga todo bajo el debido proceso, pero lo que no tolero es ver que algunos de los que se dicen ecologistas no son más que noveleros que ni siquiera saben dónde queda el Yasuní ni cuál es su importancia real, no conocen quiénes son y cómo se llaman los pueblos no contactados y lo peor de todo es que se dejan llevar por la euforia del momento y actúan con violencia. Creo que esa no es la forma de pedir lo que quieren. Sean más inteligentes y recojan las firmas organizadamente, presenten a la Asamblea Nacional y sometamos a decisión de todos, pero también me parece tenaz por lo que vi hoy que muchos de los ecologistas consumen ropa de marca, zapatos Reebok o Adidas que son hechos a base del sufrimiento de miles de personas en el mundo que mueren en las maquilas en las Filipinas, La India, Bangladesh o China. Hay una guerra a punto de estallar en el Mundo Árabe, otra vez las potencias van a invadir a estos países soberanos y todo por la ambición del poder. Cada vez más palestinos son asesinados por los israelitas y en las costas africanas, barcos de las potencias se roban sus recursos pesqueros. Y a eso nadie le da la suficiente importancia. Ya los politiqueros de siempre han salido a la luz y ahora resulta que son más verdes que el mismo gobierno. Por favor, hermanos, reflexionemos realmente, investiguemos más, leamos más, no nos dejemos llevar por meros apasionamientos que vengan de un lado o del otro. Pensemos en la miseria que aún existe en la Amazonía, en la pobreza, en la falta de recursos, de una vida digna...Pensemos en que a fin de cuentas, todos somos ECUADOR.

martes, 14 de febrero de 2012

La Voz

Whitney Elizabeth Houston, descendiente de una familia de cantores afroamericanos de los géneros gospel, soul y R&B, entre los que destacaron su madre Cissy Houston y su madrina Aretha Franklin, nació en Newark, el 9 de agosto de 1963. Conocida en los Estados Unidos como "La Voz" (The Voice), es considerada una de las artistas femeninas más importantes del mundo en el siglo XX y lo que va del siglo XXI. A lo largo de su trayectoria, la diva cautivó a millones de fans con inmortales álbumes tales como "The Bodyguard", "Whitney" y "My love is your love", llegando a constar en los Récord Guiness por ventas y premios, acumulando 415 premios entre Emmys, Grammys, Billboard y American Music Awards.

 Fuente: Wikipedia.org

Sin embargo, toda esta carrera de éxitos se vio empañada por una vida sombría, triste y vacía. Llena de soledad y problemas personales que la llevaron a estados de profunda depresión. El 11 de febrero del 2012 partió hacia los cielos "La Voz" que hizo vibrar a multitudes alrededor del mundo, dejando al universo de la música mundial, con un profundo vacío. Realmente, esta noticia me conmovió como a muchos, debido a la admiración que uno tiene hacia aquellos seres especiales que nos iluminan con su talento.

No obstante, la idea de escribir unas pocas líneas sobre la artista, no es únicamente para plasmar el sentimiento de tristeza que me invade, sino para mostrar la indignación frente a una prensa amarillista y sensacionalista que lo único que ha destacado del suceso ha sido el morbo, la posibilidad de un crimen, pero en especial el lado oscuro de la estrella. Tanto en la prensa escrita, como en la radio y la televisión de Ecuador y del mundo, los llamados "periodistas serios" y aquellos especializados en la "farándula", únicamente se dedicaron a echarle más leña al fuego, resaltando los escándalos, los problemas, las drogas y muy pocos realmente se preocuparon por el ser humano, por la profesional, por la actriz y por la mujer. Ahí las reflexiones me llevan a pensar ¿Hasta dónde puede llegar la prensa con tal de vender una noticia? ¿Podríamos decir que el fin justifica los medios? ¿La libertad de expresión no tiene límites? ¿Debería tenerlos?

La figura de Houston no es más que el patético ejemplo de una prensa manipuladora y corrupta, no solo de Ecuador, sino del mundo entero, pues no hay más que darle una hojeada a los medios estadounidenses, para darse cuenta que allá también usaron y abusaron de la historia de la artista para vender millones de dólares en noticias que alimentaran el morbo de la gente ávida del chisme y la mala intención.

En nuestro país, los canales de televisión están plagados de segmentos o programas de "chismes" y "enredos", en los cuales los "presentadores" (que descaradamente se hacen llamar "comunicadores sociales") hacen y deshacen con los personajes públicos, desde políticos hasta cantantes y a veces, comunes mortales.

Pero...¿cuál es el real gusto de la gente por este tipo de noticias? ¿Es que los seres humanos nos hemos vuelto tan perversos como para disfrutar a costa de la tragedia ajena?

Actualmente nuestro país está viviendo un momento histórico, en el que muchas cosas están cambiando y, en el seno de la Asamblea Nacional se le ha dado largas y más largas al proyecto de Ley de Comunicación. ¿Por qué? ¿Debemos tener una Ley de Comunicación? ¿En qué debería consistir dicha Ley?

El uso y abuso de la información, así como los constantes atropellos a la moral de las personas por parte de la prensa y los medios en general es un tema que nos tiene que llevar a un sinnúmero de reflexiones, pues no es posible que, volviendo al personaje inicial de este artículo, toda la vida de éxitos y logros de Whitney Houston se esfumen de un plumazo por el simple hecho de que a los medios no les interesó más que acosarla, asediarla y embarrar más su nombre.

Paz en la tumba de una Diva cuyo legado sabrá trascender en el tiempo....

domingo, 18 de diciembre de 2011

EL TREN DE LA LIBERTAD

Dedicado a Jaime y a todos los que aún creen que un mundo mejor es posible.

El pasado martes 13 de diciembre, el Presidente Rafael Correa se dirigió a la provincia de Imbabura para la reinauguración de la vía férrea Ibarra-Salinas. “La operación del tren en este tramo se mantuvo hasta el 2010, con un servicio de autoferro que movilizaba entre 8.000 y 10.000 turistas al año. Ahora con la restauración de la denominada ruta “Tren de la Libertad”, también se reincorpora la operación en locomotora, lo cual permitirá proyectar su operación y la llegada de unos 30.000 turistas por año”[1].

Este acontecimiento ha sido muy bien recibido por los habitantes de la provincia de Imbabura, en especial para aquellos que viven en el Valle del Chota, para quienes el tren es el símbolo de progreso y mejores días. Sin embargo, un ligero inconveniente con uno de los carros del tren, producto de que aún no están firmes los nuevos rieles, fue el motivo de la noticia que llenó diario del país.

“Se descarrila tren en que iba Correa”[2] decía un titular del diario guayaquileño El Universo. El malintencionado matutino resaltaba el insignificante incidente, como si hubiese sido lo único rescatable de tan importante momento para la historia contemporánea del país. Al parecer, a nadie le interesa saber que hace más de cien años, dos visionarios llamados Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro Delgado, aunque enemigos políticos, tuvieron algo en común: el deseo de construir una Patria grande, progresista y unida.

A nadie parece interesarle saber, que fueron miles las vidas humanas que se perdieron a lo largo de los trabajos de construcción de una de las líneas férreas más difíciles del mundo. Tampoco se preocuparon en ahondar más en el significado que la palabra “libertad” tiene para los pueblos afrodescendientes de esta zona del Ecuador.  

Los negros del Valle del Chota fueron traídos por los jesuitas en el siglo XVII para trabajar como esclavos en las plantaciones de caña de azúcar. A lo largo de siglos, vivieron en condiciones infrahumanas, vendidos e intercambiados como mercancía.

Mientras tanto en la costa del Pacífico, hacia el año 1553 llegó un barco cargado de esclavos negros que venía desde Panamá y que naufragó frente a las costas de Esmeraldas. Los diecisiete sobrevivientes se adentraron en la selva del Chocó y se declararon hombres libres.

Estos dos grupos conforman actualmente la población afroecuatoriana, una mezcla de costumbres y tradiciones que conjugan lo mejor de África y América. Sin embargo, esto tampoco le interesó a la prensa, sólo la posibilidad de un accidente que pudiera causarle daño al Primer Mandatario.

Al ver las imágenes transmitidas por la Televisión Pública y escuchar los comentarios entusiastas de los beneficiarios me saltaron varias preguntas a la mente. ¿Por qué a los medios no les interesa profundizar en los temas que han sido trascendentales en nuestra historia? ¿Por qué prefieren darle valor a un incidente de rutina, en lugar de resaltar la importancia histórica que el tren ha tenido para nuestro país?

Incluso algunos comentarios malsanos han cuestionado el nombre de la ruta, aduciendo que es ilógico pensar que se llama “Ruta de la Libertad”, cuando vivimos una supuesta etapa donde no existen ningún tipo de libertades.

Mi otra interrogante es: ¿Qué entienden los medios acerca de la palabra libertad?

Hace quinientos años, la humanidad vivió una de las páginas más negras de la historia. La Conquista de América y la posterior expansión de los Imperios como Portugal, España y el Reino Unido, marcó el inicio de un terrible proceso institucionalizado por los Estados dominantes, conocido como “esclavitud”, en el cual millones de africanos sufrieron la sobreexplotación.

“Hacia el siglo XVII hubo un gran incremento en el número de esclavos debido a su importancia como mano de obra, en las explotaciones agrícolas de gran extensión (sistema de plantaciones) en América del Norte, del Sur y, principalmente, en el Caribe. No hay consenso sobre las cifras de la esclavitud en Época moderna, se han propuesto 60 millones de secuestrados, de los cuales 24 millones fueron a parar a América, 12 millones a Asia y 7 millones a Europa, mientras que los 17 millones restantes fallecerían en las travesías”[3].

Algo similar, aunque a otra escala, vivieron millones de indígenas americanos que también fueron víctimas de las más diversas formas de explotación a lo largo de trescientos años de dominio colonial. Entre 1492 a 1530, los indígenas caribeños se extinguieron, producto del maltrato y de las enfermedades introducidas por los españoles.

Sin embargo, nada de esto es importante para los medios de comunicación, a quienes poco o nada les importa profundizar en estos acontecimientos de nuestra historia que contribuyan a crear una verdadera conciencia cívica y ciudadana.

Del mismo modo, este sábado 17 de diciembre pasó desapercibido, nadie comentó nada, los medios callaron y la población pasó inadvertida acerca del hecho histórico que se recordaba.

Hace 181 años, en la hacienda San Pedro Alejandrino, ubicada en la ciudad de Santa Marta, Colombia y propiedad de Don Joaquín de Mier, de origen español, falleció el Libertador Simón Bolívar.

Un venezolano con alma universal que hace doscientos años inició una lucha incansable por lograr el tan anhelado sueño de esta América desgarrada y mestiza, el de la LIBERTAD. Un hombre que entregó su vida y su fortuna a cambio de que su PATRIA GRANDE quedara libre de las garras de los imperios que destruyeron en pedazos a nuestro continente. Pero para su infortunio, la historia no le sería muy justa y murió pobre, abandonado, con una camisa prestada y curiosamente en la casa de un español, hijo del imperio contra el que tanto luchó. Su cuerpo ni siquiera tuvo la autorización de ser llevado a su ciudad natal en  Venezuela, país que lo borró hasta de la lista de sus libertadores. Por algo dijo la frase: “La América es ingobernable… el que sirve a una revolución ara en el mar”. ¡Cuánta sangre derramada! ¿Y para qué? Para que ahora, ¿nadie se acuerde?

Indios, negros, mestizos y blancos participaron de un proceso de luchas y guerras que dieron como resultado, la libertad de nuestro continente. No obstante, a nadie parece importarle eso ahora.

La mayoría de los países latinoamericanos celebraron sus fiestas del Bicentenario entre el 2009 al 2011, pero la pregunta que hago en este punto es: ¿qué ha pasado en doscientos años? ¿Qué es lo que celebramos? ¿Cómo podemos hablar de que los pueblos han celebrado las fiestas bicentenarias, si el sábado 17 de diciembre nadie se acordó de la muerte del más grande representante de la LIBERTAD?

El martes 13 de diciembre fue reinaugurada la más grande obra de ingeniería jamás construida por el hombre en la región Ibarra-Salinas; el tren, iniciado en 1917 y finalizado en 1945, el mismo que unía al norte del país con la capital ecuatoriana y desde allí con el puerto de Guayaquil. Esta obra significó la respuesta al clamor de estas comunidades afroecuatorianas que, aunque virtualmente obtuvieron la abolición de la esclavitud negra en 1851, vivieron más de un siglo en el olvido y el abandono.

Simón Bolívar, al igual que los negros de nuestra América y del mundo, son los mayores símbolos del sempiterno sueño del ser humano, de ser libre, soberano, altivo, con una vida digna, igualitaria, más incluyente.  

Sin embargo, no es posible que los pueblos sigamos viviendo en la ignorancia, que nos dejemos arrastrar por una corriente mediática que en lugar de aportar a la educación ciudadana, se dedican a mancillar el cerebro de la gente con cuestiones irrelevantes y que contribuyen cada vez más al desconocimiento acerca de nuestra historia.

Por ello finalizo estas reflexiones con una frase de Bolívar escrita en el Discurso de Angostura pronunciado el 15 de febrero de 1819: "Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia".


[1] Presidencia de la República. “El Tren de la Libertad vuelve a recorrer la vía Salinas-Ibarra”. Artículo publicado en El Ciudadano. 13 de diciembre de 2011. www.elciudadano.gob.ec
[2] Armas, Carlos. “Se descarrila tren en que iba Correa”. Artículo publicado en El Universo el miércoles 14 de diciembre de 2011. www.eluniverso.com
[3] “Esclavitud”, artículo publicado en es.wikipedia.org

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Fiesta del chivo vs. La Fiesta del toro

Los pasados 2 y 3 de diciembre del 2011, Caracas, capital de la República Bolivariana de Venezuela, fue la sede la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), un evento que congregó a Jefes de Estado y Cancilleres de 33 países del hemisferio. Sin embargo, aquí en Ecuador, prácticamente esta magna cumbre pasó desapercibida. El genio venezolano Gustavo Dudamel abrió el evento con un magnífico concierto de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, orgullo no solo de Venezuela, sino de toda América Latina y del mundo.

Aquí en Ecuador, al parecer, la noticia no fue del interés de nadie.

Quito, la capital del país se encuentra celebrando el 477 aniversario de la fundación española. Hay conciertos en las plazas y parques, serenata al alcalde y al presidente, elección de reinas y hasta promoción de 5 x 1 en Movistar. La ciudad es una locura por estos días. Es sólo caminar por sus calles para encontrarse a cada paso con chivas repletas de jóvenes gritando y bailando las tradicionales canciones quiteñas interpretadas por un grupo español de los años 70. Mientras tanto, un conglomerado de jóvenes protesta en contra de la Feria Taurina Jesús del Gran Poder, la misma que, desde 1961 ha sido el marco general del programa de festejos. Los manifestantes han acudido al municipio con pancartas y carteles en contra de los toros, que este año tienen el añadido de que al final, el toro no muere en público. En la última consulta popular apoyada por el 64 por ciento de los ecuatorianos, se votó en contra de la muerte de los animales en espectáculos públicos, no obstante, para los antitaurinos, esto no es suficiente. Piden la cabeza del alcalde y exigen que se acabe de una vez por todas, la fiesta brava. El Nobel peruano Mario Vargas Llosa, a finales de los años setenta publicó su obra La fiesta del chivo, una novela de corte político, cuyo trasfondo es una dura crítica a la brutal dictadura del dictador dominicano, Rafael Leonidas Trujillo. Hoy, en pleno mes de diciembre de 2011, ciertos “actores sociales” pretenden hacerse escuchar con “La fiesta del toro”, una obra que aunque aparentemente tiene un trasfondo ecologista, no deja de ser, a mi parecer, un tema intrascendente frente a otros de mayor importancia como el hambre en el mundo, el peligro de una guerra nuclear, el cambio climático, o las terribles declaraciones del Representante de “Dios” en la Tierra, aceptando la pederastia y las violaciones a niños como algo “normal en ciertas épocas”.  

Pero, mientras la capital del Ecuador se mueve al ritmo de los antitaurinos y de las fiestas y, el país entero, a través de los medios se contagia del furor quiteño, en Caracas, Venezuela, el 2 y 3 de diciembre de este año se estaba desarrollando la primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), en la cual, además del Presidente Rafael Correa Delgado, también asistieron 32 Jefes de Estado y Cancilleres de todo el hemisferio, exceptuando a Canadá y Estados Unidos.

Sin embargo, esta cita histórica y que marca un hito en la nueva geopolítica mundial, en Ecuador parece que a nadie le interesó.

No se trata sólo porque el Primer Mandatario asistió como representante nuestro, sino porque es fundamental que los pueblos estemos enterados de lo que hacen nuestros gobernantes. La historia del mundo está dando un giro de 360 grados. Ya los países que antes primero fuimos subdesarrollados, luego pasamos a ser del tercer mundo y ahora nos ascendieron a “emergentes”, estamos demostrándole a la humanidad entera que somos la gente del presente, que estamos aquí y ahora dispuestos a enfrentar los retos del futuro.
La CELAC fue creada el martes 23 de febrero de 2010 en sesión de la Cumbre de la unidad de América Latina y el Caribe, en la ciudad de Playa del Carmen, Quintana Roo, México[1].

Con una población total de 550 millones de habitantes y un territorio de más de 20 millones de kilómetros cuadrados, la región que forma parte de la CELAC es una de las más ricas y biodiversas del planeta. Y es que América Latina no es, ni nunca ha sido el continente más pobre del mundo como nos quisieron hacer creer, pero sí el de mayores inequidades. No puede ser posible que dos países pequeños que comparten un mismo territorio, como son República Dominicana y Haití vivan dos realidades tan diferentes. Lo único que los separa es una cordillera, un lago y el idioma. Mientras los dominicanos viven en el espejismo del turismo, de los resorts y de los dólares que ocultan realidades, los haitianos aún no logran reconstruir sus casas después del terremoto del 2010. ¿Por qué si tantas naciones ayudan a Haití, incluyendo a Ecuador, la miseria es cada vez peor en Haití?

En Chile cientos de miles de estudiantes han sido víctimas de la represión por parte de los tristemente célebres carabineros, tan sólo por exigir al Sr. Piñeyra que cumpla con lo que ofreció en campaña: educación para todos.

En Perú los mineros de la región de Cajamarca se oponen al desarrollo del proyecto Minas Congas, en el cual la compañía Yanacocha, con capitales de la estadounidense Newmont, aspira a explotar la mina de oro más grande de Sudamérica.

En Colombia también profesores y estudiantes han salido a las calles para exigir al gobierno de Santos que se transforme diametralmente la educación para que sea universal, gratuita e inclusiva.

En Guatemala se acaban de celebrar elecciones presidenciales, en las cuales, de aproximadamente 7’350.000 electores inscritos, apenas votaron 4’300.000, es decir que cerca de 3’000.000 de guatemaltecos inscritos decidieron no votar y de los que sufragaron, cerca de 300.000 fueron nulos y blancos.

Todos estos acontecimientos nos deben invitar a reflexionar sobre el camino que están siguiendo nuestros países latinoamericanos. Los pueblos están exigiendo cambios, pero no de forma, sino de base y sobre todo, de fondo. Educación y salud universal, gratuita e inclusiva, son dos elementos básicos para el desarrollo de las naciones. Eso es lo que exigen los jóvenes indignados de nuestra América morena, mientras esos guatemaltecos que no votaron, y que de seguro la mayoría fueron jóvenes, le dicen NO a la democracia, pero no a “la democracia”, sino a esa “democracia” falsa que les ofrecen los mismos de siempre y que no representa ningún camino hacia un mejor futuro.

La I Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) ha sido un magno evento en el que los países de este lado del mundo, han firmado una declaración en la que se comprometen a que esta no sea una cumbre más, ni una reunión más, sino, como dijo la presidenta de Argentina, Christina Fernández: “Yo sugiero que estas cumbres debemos tornarlas un poco más ejecutivas, abordando temas más efectivos, más conducentes a lograr verdaderamente mecanismos de integración; la integración no se va a dar aquí porque estemos hablando discursos[2]”.




La CELAC pretende convertirse en la voz de los países latinoamericanos y caribeños; en un organismo que contribuya a lograr una verdadera unidad y hermandad de los pueblos, fortaleciendo sus relaciones comerciales y culturales. Tan importante ha sido esta cita, que el vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos se ha manifestado diciendo que el único organismo que tiene potestad para discutir sobre los asuntos del continente es la OEA y que no ve con buenos ojos el reconocimiento de esta nueva institución.

Es increíble pensar que en pleno siglo XXI, con una dinámica política y económica en constante cambio, aún haya quienes crean que un solo país pueda descalificar a 33 estados que se han pronunciado en Caracas, diciéndole al mundo que América Latina ya tiene su propia voz.




Como nota de esta cumbre cabe señalar que el cierre se hizo con un increíble concierto de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, a cargo del maestro Dudamel, en el que el dúo puertorriqueño Calle 13 presentó su último tema “Latinoamérica”, con una letra desgarradora y que nos invita a reflexionar sobre lo que somos y hemos sido. Al final, su mensaje fue de ser el mensajero de aquellos boricuas que anhelan tener una patria libre y soberana, algo que le valió la crítica de muchos opositores de esta cumbre y que de seguro que les traerá problemas en Miami y en Estados Unidos, donde fueron galardonados con el Emmy.

Sin embargo, mientras Latinoamérica y el Caribe, después de doscientos años,  alzaban su voz en una cumbre sin precedentes en la historia de nuestro continente, en Ecuador parece que a nadie le interesó el tema.  

Para algunos, defender la vida de un toro que de todos modos sirve para la alimentación humana, ha sido más importante que una cumbre que congregó a 33 naciones y cuyas resoluciones definirán el futuro de todos los que somos parte de esta patria grande llamada Latinoamérica.

Por lo menos, La fiesta del chivo de Vargas Llosa tenía un trasfondo, lo que me preocupa es que La fiesta del toro que se ha montado en Quito, no lo tenga y que mas bien se convierta en un tema intrascendente que nos aleje de los temas coyunturales que realmente deberían hacernos pensar.




[1] Tomado de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/CELAC. Consultado el 5 de diciembre de 2011.
[2] Extracto del discurso de la Presidenta Christina Fernández, transmitido por Visión Siete, de la Televisión Pública Argentina. http://www.youtube.com/watch?v=tIiFI8ekI5U. Consultado el 6 de diciembre de 2011.