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martes, 27 de septiembre de 2011

¿Estados Unidos o Estados Fundidos?

En 1789 nació oficialmente una nueva nación llamada “Estados Unidos de América”. No obstante, de Estados “Unidos” pasaron a llamarse “Estados Fundidos”. El imperio del norte se encuentra en el peor momento de su historia. Según un reporte del diario El Mundo de España, publicado el 3 de agosto de 2011, la deuda pública de Estados Unidos superó el 100% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, un día después de que el Congreso aprobase lo que llaman la elevación tope de endeudamiento y eludiese la suspensión de pagos, según datos del National Treasury (Tesoro). La deuda pública estadounidense pasó de 238.000 millones de dólares, hasta los 14,58 billones de dólares, superando así el PIB registrado en el año 2010, de 14,52 billones de dólares.

Si recordamos la historia, la última vez que la deuda pública de Gringolandia superó el PIB nacional fue en 1947,  después de la Segunda Guerra Mundial.

La subida del techo de endeudamiento por parte del Congreso de EEUU, que estaba cifrado en 14,29 billones, generó una aguda crisis política que amenazó al país con la cesación de pagos y que sólo se solucionó con un pacto bipartidista en el último momento.[1]
Pero, ¿A qué se debe que la denominada mayor economía del mundo esté en crisis? ¿Cómo llegó a estar tan arriba y ahora tan abajo? ¿Cómo es posible que un país con casi 10 millones de Km² y más de 300 millones de habitantes pueda estar tan mal? ¿Por qué si el país se llama “Estados Unidos”, cada uno de los cincuenta estados tira para su lado?
Las preguntas son complejas, del mismo modo que las repuestas. Para entender lo que ha sucedido es importante hacer un balance de la historia de los llamados “Estados Unidos”.
En 1775, un grupo de trece pequeñas colonias que se encontraban en la costa Este de Norteamérica, iniciaron su independencia del imperio británico. Un año más tarde, el 4 de julio, Thomas Jefferson redactó la Declaración de Independencia y en 1777 se estableció un débil gobierno confederado que duró hasta 1789. Es entonces cuando se redactó la primera Constitución política y se nombró a George Washington como primer presidente. Así empezó la carrera de estas trece colonias por conquistar el mundo.

Declaración de Independencia. John Thrumbull. 1817-1818.

Primero iniciaron una lucha genocida que acabó con la vida de miles de indígenas. En 1803 lograron que Francia les entregara el territorio de Louisiana por medio de una controvertida compra. En 1818, parte de Dakota del Norte y Minnesota que seguían en poder británico, fueron cedidos mediante un acuerdo. Un año más tarde lograron persuadir a España que les entregara el estado de Florida. En 1836, el estado de Texas, que había sido parte del territorio mexicano, se separó de México durante su independencia de España y se conformó como una república independiente. Pero los intereses del águila se posaron sobre la frágil nación y en 1845 se anexó a la nueva unión americana.
Un año más tarde y aprovechándose de la situación de caos, los estadounidenses invaden México y desatan una guerra que duró hasta 1849. Luego de una cruenta batalla en la que murieron miles de inocentes de lado y lado, los mexicanos debieron ceder los territorios de Texas, California y Nuevo México.
Mapa de la conformación de los "Estados Fundidos". Fuente: Wikipedia.

En la década de 1860, las disputas entre el sur agrario y el norte industrial sobre los derechos de los estados y la abolición de la esclavitud provocaron la Guerra de Secesión. La victoria del norte evitó una división permanente del país y condujo al final de la esclavitud legal[2].

 Batalla de Gettysburg, litografía de Currier & Ives. 1863.
 Tras el fracaso en la Guerra de Crimea, Rusia quedó tan debilitada que decidió vender por U$ 7,2 millones el territorio de Alaska a los Estados Unidos en 1867. En 1898 adquirieron la República de Hawái.
Para ese entonces, la isla de Cuba se encontraba en pleno furor revolucionario por obtener su tan prologada libertad del yugo español. En ese momento, Gringolandia planeó la estrategia perfecta. Provocaron el hundimiento de un barco gringo llamado Maine, frente a la bahía de la ciudad de La Habana y eso desató la conocida Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana. Es decir, Los “Estados Unidos” le declararon la guerra a España y eso tuvo como consecuencia inmediata, la separación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas de la Metrópoli. Sin embargo, en el caso de Cuba y Puerto Rico su efímera liberación representó en realidad su anexión a la nueva unión americana que ya desde 1870 se iba perfilando como la mayor economía del mundo, llegando a competir con el imperio británico de la reina Victoria.
Así consolidó la carrera intervencionista en América Latina que ya tuvo sus antecedentes en la Guerra con México y en la Guerra del Pacífico entre Perú, Chile y Bolivia.
En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, momento en el cual los “Estados Unidos” aprovecharon para vender armamento. En 1917 entran de lleno al conflicto, apoyando a los Aliados, después de que Alemania hundiera un barco norteamericano llamado Lusitania, uno de los grandes trasatlánticos de aquella época. Este hecho confirmó el status del país como potencia militar.
 Ejército gringo en la Primera Guerra Mundial. 1917.
Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), surgió como el primer país con armas nucleares y un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Con la total división del mundo en dos bloques después de 1945 (el pro-soviético y el pro-norteamericano) y el posterior inicio de la Guerra Fría en 1961 que casi nos lleva a un conflicto nuclear sin precedentes en la historia del mundo, el gasto militar se convirtió en un rubro fundamental de la política norteamericana desde entonces hasta nuestros días, llegando al punto de depender económicamente de las guerras.
Pero su intervencionismo no se detuvo ahí. Entre 1964 a 1975, se produjo la Guerra de Vietnam, conflicto bélico que enfrentó a la península de Indochina, dividida en dos repúblicas, la Democrática de Vietnam al norte, apoyada por la URSS y la del Sur apoyada por los “Estados Unidos”. Sin embargo, la horrenda derrota de los norteamericanos no significó el fracaso de su accionar intervencionista en el mundo.
Durante esa época y como parte de su estrategia de control hegemónico, impuso por medio de la CIA a un sinnúmero de gobiernos militares en toda América Latina, lo cual garantizaba el libre acceso a los recursos naturales, principalmente petróleo y gas natural, así como de banano, café y cacao.
La década de 1980 significó otro punto en su ascenso militar mundial, luego de que con la venia de grupos de extrema derecha y el apoyo militar se desató el más terrible conflicto armado del que se tenga memoria en América Central, siendo Nicaragua, Honduras y El Salvador los países más devastados por los horrores de la guerra.
En medio de este proceso de lucha armada, durante la administración de Ronald Reagan, los norteamericanos invadieron la pequeña isla caribeña de Granada, localizada frente a las costas de Venezuela.  

Panfleto con foto y propaganda lanzada por los norteamericanos durante la invasión aérea de Granada en 1983.
Posteriormente, con el cese de la guerra centroamericana y el paulatino retorno a la democracia del resto de países latinoamericanos, aparecieron en teoría los primeros gobiernos “autónomos” que intentaron transformar el curso de la historia.
Desdichadamente, el imperio buscó otras formas de coerción como la imposición de duras medidas económicas planteadas por el Fondo Monetario Internacional y el BancoMundial, dos instituciones que, si bien se supone que son internacionales, tienen como sede a los “Estados Unidos”.
Para la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética, los “Estados Unidos” se consolidaron como única superpotencia.
El país representa dos quintas partes del gasto militar mundial y es una fuerza económica, política y cultural, líder en el mundo[3].
Pero con toda esta historia de guerras y conflictos de toda índole, ¿cómo es posible que ahora estén tan mal? ¿Por qué de tan arriba se fueron tan abajo? ¿Están los “Estados Unidos” realmente unidos?
A mi parecer dejaron de ser unidos para convertirse en “fundidos”, ya que del mismo modo que han debido fundir todo el oro de sus reservas para poder sostener el gasto militar de los nuevos conflictos bélicos que han desatado en el mundo (Kuwait, Afganistán, Irak, Libia), han hipotecado a la nación y a sus conciudadanos ahogándolos con todo tipo de ajustes fiscales.
Con el dinero que los “Estados Fundidos” gastan en armamento por día, sería factible el que se pudiera pagar la enorme deuda social que se tiene en Somalia, Ruanda y Haití, pequeñas naciones que han sido las víctimas del saqueo de las potencias y de la desidia de los países denominados “del primer  mundo”.
La interrogante que les dejo suelta es…. ¿hacia dónde va la humanidad?


[1] Artículo de El Mundo. http://www.elmundo.es/america/2011/08/04/economia/1312413970.html.

[2] Artículo tomado de www.wikipedia.org
[3] Cohen, Eliot A. (2004). «History and the Hyperpower» (en inglés). Foreign Affairs.com

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡El mundo de cabeza!

En Jackson, estado de Georgia, Estados Unidos, el ciudadano afroamericano Troy Davis fue ejecutado por la justicia de ese país, luego de que un fallo de la Corte Suprema dictara la pena de muerte a un hombre que fue acusado por matar a un policía en 1989, aún cuando muchas pruebas apuntaban a su inocencia.

Toda la prensa internacional le ha dado cobertura a este evento, y entonces me hago la pregunta: ¿es este un acto de justicia?.


Mientras esto sucedía en Georgia, al norte del país, en Nueva York se reunía el foro de las Naciones Unidas en el cual el presidente Barak Obama manifestaba su irrestricto apoyo al Estado de Israel, debido a ser un país donde viven 8 millones de almas que han sido odiadas y perseguidas a través de su historia. De igual manera, monssieur Sarkozy de Francia añadió en su elocuente intervención, que su país estará dispuesto a apoyar a Israel en cualquier caso que crea conveniente. Ambos discursos negaron la posibilidad de que exista un estado de Palestina, contraponiéndose al pedido unánime de otros países como Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Brasil y decenas de naciones.

Estos acontecimientos se sucedían paralelamente al recrudecimiento de la invasión estadounidense y europea en Libia, Afganistán e Irak, donde por cierto, miles de inocentes han sido asesinadas.

La pregunta es: ¿Es la muerte de Troy Davis más importante que la de millones de seres humanos en el mundo?

No quiero decir que la vida de este afroamericano no haya sido importante, de hecho este hombre ha sido una de las tantas víctimas de esa guerra que inició el Imperio hace más de cincuenta años contra el mundo. Lo que es indignante de todo esto no es la noticia de la muerte de Davis, que igual es un asesinato amparado bajo las leyes de la "justicia" de los Estados Unidos, sino el hecho de que la humanidad condene este "homicidio legal" y se preocupe poco o nada por las masacres que día a día suceden en Medio Oriente, Haití y en África. A nadie parece importarle el hambre y la miseria de miles de pueblos que siendo "miembros" de la ONU, no tienen ni voz ni voto en las decisiones que toman los poderosos.

La mandataria del Brasil Dilma Russef le habló de igual a igual a la burocracia dorada pagada en dólares de la ONU, exigiéndole que su país sea un miembro activo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, algo que ningún otro país del bloque denominado "emergente" se ha atrevido a pedir, y mucho menos en la boca de una mujer.

Este pedido no es más que la respuesta de un mundo pluripolar que está cambiando y que exige cambios estructurales en las políticas sociales. El mundo en parte aplaude la muerte de Davis por ser un asesino que mató a un "agente del orden" (de esos que hostigan, persiguen y matan a los inmigrantes ilegales), al mismo tiempo que parece aplaudir desde el palco, las matanzas perpetradas por las tropas de Estados Unidos y la OTAN sobre territorio libio. Así como el mundo calló la masacre de Ruanda en África y ha silenciado por décadas el saqueo de Haití.

El mundo parece estar de cabeza, pues la humanidad parece haber perdido la razón, el entendimiento, esa luz que irradió la Revolución Francesa de 1789. El mundo está de cabeza, porque se juzga a un hombre afroamericano por matar a un policía, mientras nadie hace nada por juzgar a los directivos del Fondo Monetario internacional que han llevado a esta crisis brutal en el mundo. A ninguno de estos banqueros los han enjuiciado y mucho menos les han declaro culpables de nada. 

El mundo está de cabeza porque le hemos dado el Premio Nobel de la Paz a un afroamericano, cuya historia es la misma de Troy Davis y de millones de afroamericanos que por siglos lucharon por la igualdad de derechos, con la única diferencia de que al parecer a este señor afroamericano llamado Hussein Barak Obama II, se le olvidó que por sus venas corre sangre keniana, irlandesa y musulmana; es decir tres regiones afectadas por la división, el intervencionismo y las desigualdades sociales.

Mientras los headlines del New York Times, de la BBC World, de la CNN International, de Le Monde Diplomatique y de El País dan un amplia cobertura a la muerte de Davis yo les dejo con la interrogante: ¿no creen que el mundo esté de cabeza?